Cómo pedir un testimonio a un cliente
Seis plantillas para copiar y pegar · Actualizado el 12 de agosto de 2026
Casi nadie tiene testimonios en su web por la misma razón: da corte pedirlos. Parece que estás mendigando un favor, o que vas a quedar como alguien que necesita que le digan lo bueno que es.
No es así, y hay una forma de pedirlo que le quita hierro al asunto. Esta página es lo que hemos aprendido escribiendo esos mensajes. Todo lo que hay aquí lo puedes usar aunque no uses LoDicen: son plantillas, no publicidad.
Las tres reglas que lo cambian todo
1. Pídelo en el momento exacto, no cuando te acuerdes
El mejor momento es justo después de que el cliente diga algo bueno: cuando te da las gracias, cuando te dice que ha quedado encantado, cuando te manda una foto del resultado. Ahí la respuesta es que sí casi siempre. Dos semanas después, ya se le ha pasado la emoción y tu mensaje llega frío.
Si no hubo ese momento, el segundo mejor es al entregar el trabajo o al cerrar el servicio, mientras todavía te tiene presente.
2. Que le cueste menos de un minuto
Cada obstáculo que pones tira a la mitad las respuestas. Pedirle que se registre en algo, que escriba un texto largo, que piense qué decir, o que te lo mande por un sitio raro: cada una de esas cosas te cuesta clientes que querían ayudarte.
Manda un enlace, que escriba dos líneas y ya está. Si tiene que pensar mucho, lo deja para luego y luego no existe.
3. Dile qué contar
"Déjame una opinión" produce respuestas vacías, del tipo "todo muy bien, muy profesionales". Eso no vende nada. Una pregunta concreta produce un testimonio que sí:
- «¿Qué te preocupaba antes de contratarme, y qué pasó al final?»
- «¿Qué es lo que más te ha sorprendido?»
- «Si un amigo tuyo dudara en contratarme, ¿qué le dirías?»
Esa última es la mejor de las tres, porque contesta exactamente a la duda que tiene quien entra en tu web.
Seis plantillas listas
Cámbiales lo que quieras, pero no las alargues: las que funcionan son cortas.
1. WhatsApp, justo después de que te dé las gracias
«¡Muchas gracias a ti! Oye, aprovecho: estoy recogiendo opiniones de clientes para mi web. ¿Te importaría dejarme dos líneas contando cómo fue? Se tarda un minuto, es este enlace: [ENLACE]. Y si no te apetece, no pasa absolutamente nada.»
2. Correo, al entregar el trabajo
«Hola [NOMBRE], te dejo aquí [lo entregado]. Ha sido un gusto trabajar contigo.
Un favor pequeño, si te apetece: estoy juntando opiniones de clientes para mi web y me
vendría muy bien la tuya. Es este enlace y se tarda un minuto: [ENLACE]. La pregunta es
sencilla: si alguien dudara en contratarme, ¿qué le dirías?
Y si prefieres no hacerlo, me lo dices sin problema y aquí no ha pasado nada.»
3. Para pedir vídeo (que vale mucho más y da más miedo)
«¿Te atreverías con un vídeo de treinta segundos? Se graba desde el móvil, sin instalar nada: abres el enlace, le das a grabar y ya. Si sale mal lo repites, y si prefieres escribirlo también vale. [ENLACE]»
La clave es "treinta segundos" y "si sale mal lo repites". Lo que asusta del vídeo no es el vídeo: es pensar que hay que hacerlo perfecto a la primera.
4. En persona, en el mostrador o al terminar
«Si te ha gustado cómo ha quedado, ¿me harías un favor? Escanea este código y déjame dos líneas. Me ayuda muchísimo a que otra gente se anime.»
Con un QR impreso en el mostrador, en el ticket o en la factura. En persona, y con el móvil ya en la mano, dice que sí muchísima más gente que por mensaje.
5. El recordatorio, a los cuatro o cinco días
«¡Hola [NOMBRE]! Te reboto el mensaje por si se te quedó traspapelado, que a mí me pasa constantemente. Si puedes, genial; y si no, lo dejamos estar y tan amigos. [ENLACE]»
Uno, y solo uno. La mitad de los testimonios que vas a conseguir llegan en este segundo mensaje, sencillamente porque el primero se enterró.
6. Cuando alguien te deja una reseña buena en Google
«¡Muchísimas gracias por la reseña! ¿Te importa que la ponga también en mi web?»
Casi siempre dicen que sí, y es el testimonio más barato que vas a conseguir: ya está escrito.
Errores que cuestan testimonios
- Pedírselo a veinte a la vez con copia oculta. Se nota, y no lo contesta nadie. De uno en uno y con su nombre.
- Escribírselo tú para que lo firme. Además de ser mentira, se nota muchísimo: todos los testimonios acaban sonando igual, que es tu propia voz.
- Pedirlo a alguien que no está contento. Parece obvio y se hace mucho. Empieza por los tres o cuatro que sabes seguro.
- Publicarlo sin avisar. Pide permiso explícito para enseñarlo en tu web, y guárdalo. Es su nombre y a veces su cara.
- Dejarlo en el correo. Un testimonio en tu bandeja de entrada no vende nada. Tiene que estar en la página donde la gente decide.
Y cuando ya los tengas, ponlos donde se decide
Un testimonio guardado no sirve de nada. Los sitios donde de verdad trabajan son tres: al lado de los precios, al lado del formulario de contacto, y en la página del servicio concreto del que habla.
Creas tu página, mandas el enlace con cualquiera de estas plantillas y las respuestas te llegan ordenadas. En texto o en vídeo, en español, gratis y sin tarjeta.
Preguntas frecuentes
¿Cuántos testimonios necesito?
Tres bien elegidos hacen más que veinte genéricos. Mejor tres que hablen de tres dudas distintas —el precio, el plazo, el resultado— que veinte diciendo "muy profesionales".
¿Puedo publicar el nombre y la foto de mi cliente?
Necesitas su permiso, y conviene tenerlo por escrito. Si recoges los testimonios con una herramienta, esa casilla de consentimiento debería estar en el propio formulario y quedar guardada.
¿Y si nadie me contesta?
Repasa dos cosas: si lo pediste en el momento bueno, y cuánto trabajo le estás dando. Casi siempre falla una de las dos. Y manda el recordatorio: la mitad llegan ahí.
¿Texto o vídeo?
El vídeo convence mucho más, porque no se puede falsificar una cara contenta. Pero pídelo solo a quien tengas confianza, y deja siempre la opción de escribir para los demás.